Trasplantar la planta de tabaco en el campo

Transplantar la planta de tabaco

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El segundo paso hacia el cigarro Premium es trasplantar la planta de tabaco en el campo. Una vez que la semilla de tabaco ha germinado en los semilleros (en invernaderos o a cielo abierto) se lleva a la finca. Para ello, las plantas deben haber alcanzado unos 15 centímetros de altura.

Antes de realizar el trasplante, se realizan análisis químicos del suelo para comprobar los niveles de nutrientes disponibles en la tierra y sus niveles de PH. Este trabajo permite reforzar el campo en aquellos elementos en los que se detecte que tenga deficiencias.

Se emplean fertilizantes entre tres y cuatro veces desde el primer día y hasta el día 26. Al mismo tiempo, se prepara la tierra removiéndola para aportarle oxígeno y se acerca la tierra al tronco de la planta del tabaco para aumentar la producción de las raíces.

El riego se realiza en función del desarrollo de la planta de tabaco. Se empieza con poca agua, hasta la cuarta semana. Posteriormente, se riegan las plantas con abundante agua, hasta la séptima, y se termina con poca agua, de nuevo, hasta el final.

Trasplante planta de tabaco

La eliminación de la flor

Además de su progresivo crecimiento, a los 40 días del cultivo de la planta en la finca, empieza la floración. El cosechero arranca la flor con el fin de que no absorba los nutrientes, sino que estos se distribuyan por las hojas. Con ello, se evita el vaciado químico de las hojas. Este proceso de eliminación de la flor de las plantas del tabaco recibe el nombre de desbotonado.

De manera similar, se eliminan las pequeñas hojas cercanas a la axila de cada hoja –llamados hijos–, que surgen a medida que la planta se desarrolla. El motivo es el mismo: evitar la interferencia de los hijos en el desarrollo de las hojas y en su calidad. En esta ocasión, la extirpación de los hijos se llama deshijado.

Con todo ello, la planta se desarrolla con normalidad. Las hojas se distribuyen por la planta en distintos pisos foliares. En función del piso foliar en el que se encuentren, tendrán unos sabores, aromas, fortaleza y niveles de combustión diferentes.

Pisos foliares de la planta de tabaco

De abajo a arriba, los pisos foliares reciben los siguientes nombres:

  • Seco (parte inferior): estas hojas aportan principalmente combustibilidad.
  • Viso (zona intermedia): aportan sabor, pero también combustión al cigarro.
  • Ligero (parte superior): las hojas ubicadas en esta posición foliar son las más fuertes y aromáticas al ser más aceitosas. Su combustión es más lenta.

Por todo ello, la liga de un cigarro debe llevar una buena combinación de hojas de los distintos pisos foliares. La variación en la cantidad de las hojas de tabaco de cada nivel determinará el carácter de un cigarro. Así, puede ser más fuerte, más aromático, prender más rápido o más uniforme….

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