La Aurora ADN Dominicano cumple un año

Nuestro cigarro La Aurora ADN Dominicano cumple un año en el mercado. Desde su lanzamiento en febrero de 2017, quienes hayan fumado este cigarro habrán podido degustar el tabaco del Andullo, empleado en la liga de este cigarro. Con el uso de este tabaco difícil de trabajar, La Aurora ha querido hacer honor al proceso tabacalero más antiguo y parte esencial de la cultura del tabaco de la República Dominicana.

Este cigarro se lanzó hace un año, en febrero de 2017, en República Dominicana. Posteriormente, se presentó al mercado estadounidense en julio de 2017, en el marco de la feria IPCPR (‘International Premium Cigar & Pipe Retailers Association’) que se celebra en Las Vegas, Estados Unidos. Finalmente, se dio a conocer al resto de mercados en la feria InterTabac, (‘The International Trade Fair for Tobacco Products and Smoking Accessories’) que se tiene lugar en Dortmund, Alemania.

El proceso del Andullo da como resultado un tabaco con unas características de sabor y fortaleza muy peculiares y único en la fabricación de cigarros, puesto que su fuerza, aroma y dulzura inspiradores, combinados con una mezcla bien equilibrada, proporciona una experiencia de fumar completamente excepcional.

En concreto, la capa del cigarro La Aurora ADN Dominicano procede del Valle del Cibao, principal fuente del tabaco de República Dominicana; el capote está hecho con tabaco de Camerún, África, y la tripa está compuesta de nuevo por tabacos del famoso Valle del Cibao, Pennsylvania (Estados Unidos), Nicaragua y del Andullo.

La Aurora fabrica y comercializa este cigarro en cuatro tamaños distintos: La Aurora ADN Dominicano Churchill (7 X 47); La Aurora ADN Dominicano Gran Toro (6 X 58); La Aurora ADN Dominicano Robusto (5 X 50) y La Aurora ADN Dominicano Toro (5 3/4 X 54).

FABRICADO CON TABACO DEL ANDULLO

El tabaco fruto del proceso del Andullo es sumamente especial y único porque para su confección se seleccionan semillas de variedades originarias de la República Dominicana y se eligen las tierras en las que se va a cultivar. De la planta, se escogen para elaborar el tabaco mediante el proceso de Andullo únicamente las hojas del centro medio alto hasta las coronas, que son las que dan ese grado de fortaleza, aroma y sabor que se sienten en la fumada.

Para el proceso de secado de estas hojas, las mismas se amarran en sartas en las casas de secado durante dos semanas. Posteriormente, durante el despalillado, se extraen tres cuartas partes de la vena central de las hojas y se colocan en yaguas –alargamientos de las hojas del árbol de la Palma Real, una planta de las Antillas mayores–, de 1,5 a 2 metros, donde se curan y fermentan.

A partir de ahí, comienza el proceso de amoldamiento del tabaco, que consiste en ir enrollando el tabaco del Andullo con al menos cinco apretadas. En cada apretada, el tabaco recibe oxígeno y se va compactando, además de hacer que la curación y fermentación (en frío) sean homogéneas. Después, comienza el añejamiento, en el cual el tabaco termina de secarse y se asientan sus características.

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