Cigarro dominicano premium

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Claves para detectar las notas de un cigarro

A la hora de fumar un cigarro, a través de la boca se detectan cuatro sabores básicos –dulce, salado, ácido y amargo–, dejando a un lado el último descubierto, el umami. Sin embargo, el olfato permite identificar hasta 10.000 notas, según explica nuestro Master Blender, Manuel Inoa. “Tenemos que aprender a usar la nariz con los cigarros. Es la única forma de determinar qué cigarro nos gusta”, dice.

En este sentido, Inoa señala que las notas de los cigarros evocan recuerdos del pasado. “Las notas son sensaciones del pasado, son cosas que nos traen recuerdos”, dice Manuel Inoa.

En concreto, explica que a través del olfato se pueden detectar notas:

  • Terrosas: a tierra seca, tierra húmeda.
  • Herbales: hierba verde recién cortada, heno seco, menta, albahaca, orégano, eucalipto.
  • Picantes: granos de pimienta blanca y negra, pimiento rojo, chiles.
  • A especias: nuez moscada, canela, clavo, pimentón, curry, jengibre y anís.
  • Azucaradas: caramelo, melaza y azúcar moreno.

Escuchemos estos conejos del maestro en una de sus clases:

El cigarro evoluciona con la fumada

En todo caso, el cigarro, para que sea un buen puro, debe ir cambiando, evocando notas diferentes a lo largo de la fumada. “Un cigarro, para que sea bueno, tiene que ser dinámico”, subraya el Master Blender de La Aurora. “Un cigarro aburrido es el que todo el tiempo dice lo mismo. Eso no te hace feliz”, afirma. Y añade que los cigarros nunca desarrollan las notas al principio, en medio o al final, sino que cambian. “Lo mejor estará siempre al final”, afirma.

A la hora de comenzar a fumar, algunos aspectos clave para detectar las notas y los aromas del cigarro son:

  • Cortar el cigarro por la perilla con un cortapuros que corte de forma precisa e igual el puro. Inoa desaconseja otro tipo de cortes, como el de V y de punch, que, a su juicio, no dan la información sobre los aromas. “Para que un cigarro aporte información, el aire debe fluir libremente”, recomienda Manuel Inoa.
  • En el encendido, el Master Blender desaconseja los mecheros con gasolina porque ese aroma a combustible entra en el cigarro y altera las notas propias del puro. Sin embargo, señala que hay distintas posibles formas de encendido del puro que lo enriquecen. “Hay quienes son muy amantes de las notas amaderables. Por ello, se venden láminas de cedro que se prenden, y luego se enciende con ellas el cigarro, de forma que se impregnan esas notas de madera en él”, añade.
  • Es importante no encender el cigarro antes del corte. “Se queda el calentón de la llama dentro. Hay que dejar que el cigarro respire, que evolucione. Mucha gente lo prueba en frío, porque hay notas que te dan una idea de qué te va a decir ese cigarro”, cuenta Manuel Inoa.
  • El cigarro se puede acompañar de alguna bebida que potencie sus notas, como ron, whisky, vino e, incluso, cerveza. “Sirven de vehículos para potenciar los sabores”, afirma el Master Blender de La Aurora.
  • Hay que saber que la capa juega un papel importante en la fumada. “Su presencia será mayor o menor dependiendo de la intensidad de la tripa”, explica Inoa.
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¿Qué factores influyen en un cigarro?

Para saber apreciar las notas y cualidades de un cigarro, es importante conocer los factores que influyen en las características de los tabacos que lo forman. El Master Blender de La Aurora, Manuel Inoa, habla de ocho factores básicos que influyen a la hora de hacer un cigarro de calidad, con mucho cuerpo y sabor.

Según Manuel Inoa, son los siguientes:

  • La tierra: los nutrientes que tienen la tierra dan distintas características al tabaco, diferentes aromas y sabores variados. “No es lo mismo la tierra cubana, dominicana o nicaragüense”, dice.
  • La variedad de semilla: dependiendo de la semilla, habrá diferentes sensaciones en la boca y distintas emociones en el momento de la fumada. “Habrá semillas de mucha fortaleza, que son las cubanas, como Piloto Cubano, San Vicente, Criollo 98; y muy aromáticas, como las de República Dominicana”, detalla.
  • El clima es un factor relevante, ya que solo se siembra tabaco en República Dominicana, en Cuba y en Nicaragua en noviembre, diciembre y enero por la luz solar. Si hay mucha luz solar, el tabaco será muy grueso, es decir, tendrá mucho sabor, muchas cosas buenas, pero no combustionará bien. Si hay mucha lluvia, el tabaco sale muy fino, lo cual es muy bueno para la combustión, pero carece de sabor. “El clima es muy importante. Las plantas de tabaco tienen que tener la cantidad perfecta de horas de sol y de lluvia”, resalta Inoa.

  • El piso foliar: dependiendo de la posición de la hoja en la mata, tendrá mucho más sabor o será menos intensa. Desde abajo hacia arriba están los pisos foliares volado, seco, viso y ligero; siendo las más fuertes las hojas ligeras y las menos fuertes, las secas. “Las del piso volado las usamos para picadura y para aplicarles sabores artificiales para hacer los cigarros saborizados (los Príncipe saborizados)”, explica Inoa. Por su parte, los pisos secos tienen muchas notas de madera y terrosas. En el viso, la combustión es mucho mejor, y destacan notas como nueces y frutos tropicales; y en el piso ligero, hay mucha más fortaleza y notas más oscuras y amargas, como sabores a chocolate, café o miel.
  • El curado: es el proceso por el que las hojas pasan de verde a amarrillo y luego a marrón. Si no se hace bien, habrá problemas en la fumada.
  • La fermentación: en promedio, dura entre 1 año y 1,5 años, como mucho dos años. Según Inoa, en este punto “pasan muchas cosas”, por lo que, si no se ejecuta correctamente, la fumada también es defectuosa.
  • El añejamiento: dura un mínimo de dos años si quiere usarse el tabaco rápidamente; pero La Aurora se toma su tiempo y dedica al tabaco entre cuatro a cinco años de añejamiento en pacas. A ese tiempo, le añade un año más en barricas de roble, las cuales aportan notas a melaza o caramelo, por ejemplo, y también a madera ahumada, puesto que esos toneles se queman por dentro para su previa utilización en la fabricación de ron.
  • El cosechero: es muy importante. Depende de lo que él haga en la tierra, se puede tener un problema cuatro años después. Por ejemplo, si las matas se ven afectadas por hongos, gusanos o cualquier plaga, si aplica mal los tratamientos antifúngicos o los mecanismos de prevención de plagas, aparecen sabores metálicos en la fumada. “Hay muchos sabores malos cuya parte de culpa puede recaer en el cosechero”, concluye.
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De la planta al cigarro: los procesos de la hoja de tabaco

Como todos los buenos productos, las hojas de tabaco también necesitan un tiempo prolongado desde que se cosechan de la planta hasta que llegan al cigarro. La hoja fresca, verde y húmeda que se recoge del campo en el que se cultivan las plantas de tabaco, debe pasar una serie de procesos para adquirir el color, la textura y la humedad requeridas para formar parte de un cigarro, así como los aromas y sabores que se sienten en la fumada.

Cosechar una planta de tabaco lleva alrededor de un mes, desde que se inicia el primer corte hasta que se recolecta la última hoja. En ella, el agricultor va recogiendo las hojas desde los pisos inferiores de la planta hasta el superior, si las condiciones meteorológicas lo permiten, según explica el Brand Ambassador de La Aurora, Wascar Aracena.

Los pasos que sigue una hoja de tabaco desde que se cosecha la planta hasta terminar en los puros son:

  • Curado: mientras se va recolectando el tabaco en el campo, se va llevando a un rancho, donde se atan o amarran en los cujes o sartas con hilos de diferentes colores para identificar el corte al cual corresponde el piso foliar para el proceso de curado. El curado necesita de 40 a 50 días dependiendo de la variedad de tabaco. Hay tres factores que entran en juego: la humedad, la temperatura y la velocidad del aire, con los que se va jugando moviendo los cujes o las sartas para que el aire actúe en el curado.
    Cuando las hojas son llevadas al rancho de curación las hojas llevan entre un 80% y un 85% de agua. Esta humedad es importante para iniciar el proceso de curado, ya que se aprovecha para el cambio de color verde de las hojas a amarillo. En la segunda etapa del proceso, se transforma el color amarillo a color marrón y la última etapa del proceso de curado es completamente física, donde se busca el secado del paño y las venas principales. Finalmente, el tabaco ya seco se somete a humedades y secado intermitentemente para uniformizar los colores del paño de la hoja.

  • Añejamiento pre- fermentativo (Tabaco en Rama): una vez que llega el tabaco a los almacenes de los procesadores, se somete a una separación por textura, clasificación por tamaño y deshidratación. Posteriormente, se somete al primer proceso de añejamiento (mínimo tres meses) previo a la fermentación antes del despalille. Durante este proceso de añejamiento, el tabaco adquiere la consistencia necesaria para soportar las humedades a las cuales se somete para el proceso de fermentación. 
  • Fermentación: es un proceso intenso y controlado con duración mínima de un año, donde el calor produce cambios importantes en la composición química de las hojas. Los almidones del tabaco verde se transforman en azúcares y se liberan nitrógenos amoniacales, haciendo fumable la hoja de tabaco. “Mientras más completa sea la fermentación, más equilibrada será la fumada”, dice el Brand Ambassador de La Aurora.
    Se desmontan las sartas y se van colocando en unos pilones, por pisos foliares bien identificados, una hoja contra la otra. El proceso de fermentación es totalmente natural. La combinación de la humedad de las hojas y la presión (densidad) de una hoja sobre otra en los pilones genera calor, que hace que se reproduzcan las bacterias encargadas de la fermentación. Este primer proceso dura unas seis semanas antes de que las hojas sean sometidas al despalille. El tabaco se puede fermentar 2, 3 y 4 veces.
  • Despalillado de la tripa: en las hojas de tabaco para la tripa se despalillan dos tercios desde la cabeza de la hoja hacia las puntas; mientras en el caso del capote, se despalilla la hoja eliminando el cien por cien de la vena principal. En ambos casos se rezagan (seleccionan y separan) por textura, por nivel de daño y se clasifican por tamaño grandes, medianas y pequeñas.
  • Añejamiento: normalmente, las hojas se colocan en pacas durante entre dos y cinco años. “Cuanto mejor es la técnica de añejamiento, mejor sabor y aroma desarrollará el tabaco”, apunta Aracena.

Como un cigarro tiene tres tipos de tabacos (tripa, capote y capa), cada una se maneja con humedades diferentes: la tripa tiene un 16-17 por ciento de humedad; el capote, del 16 al  17  por ciento; y la capa entre un 18 y un 20 por ciento. Lo que se busca en ese añejamiento es la homogeneización de las humedades, las cuales todavía se notan cuando se va quemando el cigarro al encenderlo: el tabaco quema de manera irregular, siendo la capa la que se quema más lentamente.

La Aurora es el único fabricante con un doble añejamiento en sus líneas Super Premium (barricas de ron). Para la elaboración de un cigarro Preferido se invierte una media de nueve años, con dos añejamientos. El segundo añejamiento es en barricas de roble que tuvieron ron en su interior, lo que da un toque característico a los productos de La Aurora: notas bien marcadas de madera y tostado de la barrica. El último añejamiento se da una vez que se hace el cigarro.

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León Jimenes Prestige, una elegante presentación para un gran interior

Según el diccionario, el prestigio (prestige en inglés) es la estima pública de alguien o de algo fruto de su mérito. Y eso se merece precisamente el cigarro León Jimenes Prestige de La Aurora, tener una buena reputación, entre otras cosas, por su moderna línea de marca con tubos y cajas negros, que le otorgan una excelente presentación externa.

Pero como sucede siempre, la belleza está en el interior. En este caso, su hermosura reside en sus sabores muy tabaqueros –como cedro o cuero–, gracias a su tripa, una mezcla muy enriquecida con tabacos de Valle del Cibao (República Dominicana), Nicaragua y Perú. También desprende al final de la fumada sabores a cacao y frutos secos, gracias a su capa Connecticut, clara y con venas muy finas. El capote es de tabaco de Ecuador.

El Master Blender de La Aurora, Manuel Inoa, explica que este cigarro tiene “sabores muy tabaqueros, como el cedro o el cuero”, que son los principales del León Jimenes Prestige. Sin embargo, su capa Connecticut, “clara y con venas muy finas, le da un sabor especial a cacao y fruto secos también”, subraya Manuel Inoa.

Al final, la fumada es muy redonda en boca, con un sabor suave sin notas agresivas, donde se encuentran fácilmente “notas de canela, frutos rojos y pastelería”, según el Master Blender de La Aurora, quien destaca que es un poco más fuerte que el León Jimenes regular.

Con una fortaleza de 5,5, León Jimenes Prestige es un puro perfecto para no iniciados en el mundo del cigarro. Pero también puede satisfacer a los fumadores avanzados, en cuyo caso se recomienda que lo disfruten tras un buen desayuno.

Como los otros cigarros de la marca León Jimenes, la línea Prestige se presenta en distintos tamaños y grosores para satisfacer los gustos de todos los consumidores:

  • Churchill: longitud 7” y grosor o cepo 47
  • Robusto: longitud 5” y grosor 50
  • Corona: longitud 5” y grosor 38
  • Ambassador: longitud 4 ½”y grosor 38/60
  • Sumo Short Robusto: longitud 4” y grosor 58
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León Jimenes Doble Maduro, para quienes desean sabores potentes

Evolución siempre es un concepto positivo. Por ello, La Aurora dio un paso más en su línea León Jimenes cuando creó la versión Doble Maduro. Se trata de una evolución natural de la marca de puros León Jimenes pensada para quienes apuestan por sabores potentes en formatos más gruesos.

Entre los tabacos que lo componen, cabe destacar su capa, hecha con tabaco fruto de semilla cubana sembrada en Brasil, al cual se le denomina CuBra. Esta hoja de tabaco brillante, madura, aterciopelada y con aceites le da al cigarro un “toque más especiado”, por lo que se trata de un cigarro más fuerte, según el Master Blender de La Aurora, Manuel Inoa.

Pero lo más característico es su atractivo color, conseguido mediante una doble fermentación, de donde le viene su apelativo: Doble Maduro. Los aceites del tabaco de la capa Cubra soportan esa doble fermentación, la cual además de conseguir oscurecer el color de la hoja de tabaco, “le aporta esas notas achocolatadas que son primordiales en los cigarros maduro”, tal y como explica Manuel Inoa.

Gracias a esta doble fermentación, el puro León Jimenes Doble Maduro posee una fortaleza mucho mayor que en la referencia Prestige y los cigarros regulares de esta línea, agrega el Master Blender de La Aurora. Su fortaleza es de 7,5, dos puntos más que los cigarros clásicos León Jimenes (5,5).

Además de esa capa Cubra, el capote es tabaco de Brasil y la tripa lleva una mezcla de tabacos del Valle del Cibao (República Dominicana), Brasil, Nicaragua y Perú. Esta combinación le otorgan un “fino equilibrio entre el dulzor y el amargor”, con notas de chocolate y aromas tabaqueros –a cedro y cuero–, con pimienta negra y ciertas notas cítricas. “Es muy de frutos tropicales, predominando notas cítricas rojas, que son muy armoniosas con el chocolate”, apunta Inoa.

Su fumada evoluciona desde una fortaleza media a una un poco más intensa. Esta versión evolucionada de León Jimenes se presenta en distintos tamaños para satisfacer todos los gustos, desde el paladar de los consumidores que apuestan por puros más gruesos hasta el de aquellos que prefieren los cepos más finos. El abanico de modelos León Jimenes Doble Maduro es el siguiente:

  • Gigante: longitud 7” y grosor o cepo 58
  • Chuchill: longitud 7” y grosor 47
  • Corona: longitud 5 ½” y grosor 42
  • Leyendas: longitud 5 ½” y grosor 47
  • Robusto: longitud 5” y grosor 50
  • Ambassador: longitud 4 ½” y grosor 48/60
  • Sumo Short Robusto: longitud 4” y grosor 58
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León Jimenes, para disfrutar de la capa Connecticut

Una de las máximas de La Aurora es atender los gustos de todos los fumadores. Los cigarros León Jimenes son precisamente eso, una línea de puros para satisfacer las demandas de los consumidores; en este caso, los requisitos de aquellos que optan por una fumada tranquila y elegante. Parte de la responsabilidad de ese tipo de fumada recae en la famosa capa Connecticut que recubre este puro.

Esta línea de cigarros Premium es un tributo a los fundadores de la compañía, por eso lleva los apellidos de sus fundadores: Eduardo León Jimenes –el creador de La Aurora– y su hermano Herminio –quien se encargó de la empresa cuando Eduardo murió en 1937–. En honor a su duro trabajo, La Aurora lanzó en 1987 los puros León Jimenes.

Estos cigarros ofrecen los sabores clásicos que se asocian a la capa de tabaco Connecticut, como, por ejemplo, maderas, cacao, cremosidad o frutos secos, según explica el Master Blender de La Aurora, Manuel Inoa. La capa Connecticut, “muy particular por esas notas de frutos secos que hay en ella”, representa en torno al 16-17 por ciento de la mezcla total, añade el Master Blender de La Aurora.

En sus inicios, los cigarros León Jimenes Connecticut poseían en su tripa únicamente tabacos del famoso Valle del Cibao, República Dominicana; pero posteriormente se les añadió algo de tabaco de Nicaragua para que los sabores y aromas fueran más consistentes. El capote es de tabaco del Valle del Cibao. Con todo ello, la fumada de este cigarro es “suave y sin sobresaltos”, describe Inoa.

Con una fortaleza media, de 5,5, esta línea está disponible en 14 modelos diferentes, muy variados en cuanto a su longitud y grosor o cepo. Son los siguientes:

  • Número 1: longitud 7 ½” y grosor 50
  • Número 2: longitud 7” y grosor 47
  • Número 3: longitud 6 ½” y grosor 42
  • Número 4: longitud 5 9/16” y grosor 42
  • Número 5: longitud 5” y grosor 38
  • Petit Corona: longitud 4” y grosor 38
  • Sumo Short Robusto: longitud 4” y grosor 58
  • Petit Belicoso: longitud 5” y grosor 52
  • Robusto: longitud 5” y grosor 50
  • Leyendas: longitud 5 ½” y grosor 47
  • Torpedo: longitud 6” y grosor 58
  • Belicoso: longitud 6 ¼” y grosor 52
  • Gran Corona: longitud 6 ½” y grosor 50
  • León Jimenes Crystal: longitud 6 ½” y grosor 42
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La Aurora 107, el reflejo de más de cien años de experiencia

Más de cien años de experiencia se notan en cualquier oficio, sector o producto. En la elaboración de cigarros Premium, también. Por ello, cuando La Aurora Cigars cumplió 107 años lanzó al mercado La Aurora 107, un puro que refleja sus amplios años de experiencia, con el mejor equipo humano y hojas de tabaco de una calidad inigualable. Este tiempo dedicado a la fabricación de cigarros sitúa a La Aurora rozando la perfección.

Un ejemplo de ese buen hacer es La Aurora 107, un cigarro nacido en 2010, algo complejo, de fortaleza media que va incrementando hasta un nivel medio fuerte. “Es un cigarro suave al inicio y levemente picante”, según explica el Master Blender de La Aurora, Manuel Inoa. Este experto añade que se trata de un puro “rico en sabores muy tabaqueros, de cuero y cedro; con un aroma profundo a cacao y especias, y una punta dulce de frutas tropicales”.

La Aurora 107 está formado por capa Sumatra Sun Grown, cultivada en Ecuador; capote del Valle del Cibao, en República Dominicana; y tripa de tabacos del Valle del Cibao, Nicaragua, Brasil y Perú añejados durante seis años. Inoa detalla que la capa se llama Sun Grown porque está cultivada al sol, lo que “le da un aspecto algo rústico, pero muy natural, con un color brillante y muy aceitoso”.

Es un puro que combina muy bien con vinos de uva merlot o con uva de tipo tempranillo, pero también con bebidas afrutadas, por los ricos sabores que tiene de cacao y especies, según recomienda el Master Blender de La Aurora. “Va muy bien para la hora de la comida. Es mejor después de comidas que no sean muy especiadas; que no tengan mucho condimento”, aconseja Inoa.

La Aurora 107 está disponible en nueve formatos para complacer a un amplio abanico de consumidores:

  • Salomon: longitud 7 ¼” y grosor o cepo 52/60
  • Gran 107: longitud 7” y cepo 58
  • Lancero: longitud 6 7/8” y cepo 40
  • Belicoso: longitud 6 ¼” y cepo 52
  • Toro: longitud 5 ½” y cepo 54
  • Corona: longitud 5 ½” y cepo 42
  • Robusto: longitud 5” y cepo 50
  • Sumo Short Robusto: longitud 4” y cepo 58
  • 15 Minute Break: longitud 3 ½” y cepo 42
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¿Cuántas partes tiene un cigarro?

Para quienes se estén iniciando en el mundo del cigarro o quienes estén acostumbrados a fumar cigarrillos, puede resultar útil conocer las partes que forman un puro para apreciar mejor sus características o para comprender las diferencias entre los cigarros y los cigarrillos.

Los puros poseen tres partes fundamentales: la tripa, el capote y la capa. Veamos en qué consiste y qué aporta cada una al cigarro:

  • La tripa es la parte más relevante y característica de un puro, donde está la mezcla o la ligada de tabacos que le dará los sabores y aromas propios a ese cigarro. Es el área más interna del puro. En los cigarros de mayor calidad, normalmente hechos a mano, esta zona está formada por hojas largas de tabaco que van desde un extremo a otro del cigarro con la finalidad de que tenga el mismo sabor durante toda la fumada. A estos puros con hojas enteras de principio a fin se les denomina cigarros Premium.
  • El capote es la primera envoltura que se da a la tripa y su finalidad precisamente es sujetar la tripa, por lo que tiene que ser resistente. Además, sirve para dar forma al cigarro de forma que quede recto y sea fácil de fumar. Pero este tabaco también aporta sabor y aroma, por lo que tiene que estar en armonía con el tipo de tabaco empleado tanto en la tripa como en la capa. Esta envoltura, que ayuda a la combustión del cigarro, se pega con un poco de resina natural diluida en agua. Después de poner el capote, se prensa el cigarro durante al menos dos horas, para que adopte una forma cilíndrica.
  • La capa es la envoltura final, una hoja de tabaco con aceites, sedosa y uniforme. Es como la carta de presentación del cigarro, ya que es la parte más a la vista del fumador. Se forma con las hojas de tabaco de mayor calidad para que tenga una apariencia atractiva: lisa, bien veteada, uniforme, con un color bonito y una suave textura.

En el siguiente vídeo, nuestro maestro torcedor Luis López muestra los tres pilares básicos de un cigarro.

Una vez construido el cigarro con sus tres partes principales, se puede hablar de otras zonas del cigarro:

  • Cabeza: la parte del cigarro por donde se fuma, que va rematada por una perilla –un trozo de la misma hoja empleada en la capa que se pone para rematar el cigarro–. Se gradúa en función del tamaño del puro.
  • Tallo o cañón: se trata sencillamente del cuerpo del cigarro. Se dice que es parejo cuando es igual en toda su longitud, con líneas rectas y paralelas. Y se le llama figurado cuando no es siempre rectilíneo, sino que tiene alguna zona ahuevada, bien en un extremo o en ambos extremos (doble figurado).
  • Boquilla: es la parte abierta del cigarro, por donde se enciende cuando se va a fumar y por la cual se pueden vislumbrar los tabacos que lo componen.
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Training kit, para hacer tu propia cata de cigarros sin salir de casa

Para saber apreciar la fumada de un cigarro, lo mejor es aprender. Igual que se hacen catas de vino o de rones, por poner un ejemplo, existen catas para degustar y hacerte un experto a la hora de definir las características de un puro. Sirven para saber detectar los tipos de tabaco que contiene, los aromas y sabores que desprende o, incluso, si está bien torcido o tiene algún problema en su construcción.

Pero no siempre es fácil acudir a una clase formativa, por la falta de tiempo o por problemas de accesibilidad a un curso de este tipo. La Aurora Cigars ha diseñado un Training kit, una herramienta –que emplea en los eventos de cata o las presentaciones de cigarros, por ejemplo– para poder realizar tu propia cata sin tener que acudir a un sitio especializado, entender cómo se elaboran las mezclas (blends) y convertirte en un experto.

Inicialmente, esta herramienta de formación de nuevos consumidores se creó para catar el cigarro La Aurora 1903 Doble Figurado Emerald (Preferidos). Este primer modelo consta de cuatro cigarros en grado puro (formato corona), un doble figurado de La Aurora 1903 Edition Emerald, un cigarro multicapa, un librito de instrucciones y un DVD con consejos para optimizar la fumada, un encendedor y un cortapuros “para que los fumadores puedan realizar su propio evento de cata de puros sin necesidad de la presencia de un representante de la marca”, tal y como lo resume el propio presidente de La Aurora, Guillermo León.

 

La Aurora 1903 Doble Figurado Emerald es un cigarro con capa de tabaco de semilla de Sumatra cosechada en Ecuador, capote de Valle del Cibao (República Dominicana) y tripa también del Valle del Cibao, con tabaco de Brasil y Ecuador. Posteriormente, se han lanzado ediciones de esta herramienta con los cigarros La Aurora 107 y La Aurora ADN Dominicano. El primero es un cigarro con capa de tabaco de Sumatra cosechado en Ecuador, capote del Valle del Cibao (República Dominicana) y tripa de Valle del Cibao (República Dominicana), Brasil, Nicaragua y Perú.

Por último, La Aurora ADN Dominicano tiene capa de tabaco del Valle del Cibao (República Dominicana), capote de Camerún (África) y tripa de Valle del Cibao (República Dominicana), Pensilvania (Estados Unidos), Nicaragua y tabaco fruto del proceso Andullo. Lo más interesante en este caso es poder probar un grado puro del Andullo, por el aroma y la fortaleza que aporta este método al tabaco.

 

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Andullo, un proceso que imprime fuerza y sabor al tabaco

Hay una frase que se suele aplicar a diversos sectores e, incluso, ámbitos de la vida: si algo funciona, no lo cambies. Esta máxima podría servir para el proceso tabacalero más antiguo de República Dominicana, el Andullo. Heredado de los antepasados de los dominicanos, este procedimiento artesanal ha perdurado a lo largo del tiempo por las excelentes características que obtiene el tabaco: gran fortaleza y aroma embriagador.

La Aurora Cigars ha querido recoger ese legado cultural y lo emplea en uno de sus últimos cigarros: La Aurora ADN Dominicano. Para la siembra del tabaco que La Aurora Cigars emplea en este método, se seleccionan semillas de variedades originarias de República Dominicana y se escogen las tierras donde se van a cultivar. Cuando la planta del tabaco está lista, comienza la técnica del Andullo, que suele durar un año y consta de las siguientes fases:

  • Recolección: se eliminan las primeras seis hojas de la parte inferior de la planta y sólo se emplean las hojas desde el centro medio alto hasta la corona. Son las que aportan ese grado de fortaleza, sabor y aroma que ofrece el tabaco del Andullo en la fumada.
  • Curado: el tabaco se ata con sartas, que son cuerdas que contienen los manojos de hojas, también llamados gavillas. Se disponen múltiples gavillas –entre 55 y 60 manojos– formando las sartas, con una longitud de tres metros. Se cuelgan las sartas en las casas de curado durante dos semanas para que las hojas adquieran más flexibilidad a la hora del despalillado y se doblen con facilidad, adaptándose a la forma cilíndrica del Andullo. El tabaco pasa de verde a amarillo.
  • Despalillado: se bajan las sartas y se despalillan las hojas, con la extracción de ¾ partes de la vena central de la hoja. Entonces, se pesa el tabaco, siendo la cantidad ideal para el Andullo de entre 30 y 32 libras (de 13,5 a 14,5 kilogramos, aproximadamente).
  • Confección: se coloca el tabaco en yaguas –hojas del árbol de la Palma Real, típica de las Antillas Mayores–, con un tamaño de entre 1,5 a 2 metros. La propia yagua facilita los procesos de curación y fermentación, ya que al ser un material orgánico permite la transpiración del tabaco.
  • Amoldamiento: se pone el tabaco en el interior de la yagua y se enrolla, comenzando la fase de apretado o prensado para facilitar su fermentación y curación. Una vez enrollado el tabaco dentro de la yagua, se aprieta mediante el uso de sogas que lo sujetan. Se necesitan al menos cinco apretadas hasta que el tabaco se seca por completo. Si en algún momento del proceso se daña la yagua, se sustituye.
    Entre la primera y la segunda apretada, pasan unas tres semanas, aunque es posible desatarlo antes si se detecta que posee mucha humedad, ya que el tabaco presentaría manchas por exceso de agua. En la segunda apretada, se verifica el proceso de fermentación, la cantidad de agua y las mieles procedentes de los aceites de la yagua.
    A partir de la segunda apretada, se desata y se aprieta de nuevo, una vez al mes hasta completar esas cinco apretadas. En esta fase, el tabaco recibe oxígeno y se va compactando. Las apretadas facilitan que la curación y la fermentación sean homogéneas. En estos procesos no se genera calor, sino que es en frío.
  • Añejamiento: tras la última apretada, comienza el añejamiento, en el que el tabaco termina de secarse y se asientan las características de sabor y fortaleza. El resultado es una pasta dura de trabajar, que se puede emplear para mascar, fumar en pipa o para cigarros.

 

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