El traslado de las semillas de tabaco germinadas

Semilleros germinando

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Como hemos explicado en ocasiones anteriores, el primer paso hacia el cigarro es sembrar las semillas de la planta de tabaco en semilleros colectivos. Transcurridos unos 18 días se da el siguiente paso, el que vamos a detallar en este artículo: el traspaso de las semillas germinadas a bandejas con sustrato para su desarrollo.

“Ponemos las semillas a germinar en germinadores o semilleros o bandejas colectivas, donde germinan las plantitas. Alrededor de 18 días, ya tenemos las plantitas a este nivel. Las sacamos y las colocamos una por una en las bandejas. Luego ya están grandecitas. Llenamos las bandejas con sustrato y ellas ya se encargan de ir desarrollándose. Después, les vamos a poniendo algo de fertilizante”, explica nuestro experto, Atanasio García.

“Así es como elegimos las plantitas de los semilleros. Se van sacando las más grandes, agarrando de las hojitas que están más arriba, se hace una por una, día tras día. Tras sacar las plantitas, se colocan en un cubo con agua para trasplantarlas”, muestra nuestro especialista en este vídeo, sacando las semillas germinadas.

Y prosigue: “Se toman por las hojitas de arriba, se hace el hoyito y se pone la plantita de forma que las primeras hojitas que echa la plantita queden por encima de la superficie del sustrato. Ese es el tope hasta el que se debe introducir la plantita en el sustrato. Si se mete muy profundo, se pueden pudrir o morir. Este proceso se hace una a una”, explica.

50 días desde la siembra de semillas hasta el trasplante en el campo

Desde que se riegan las semillas recién sembradas hasta que las plantas están listas para ir al campo, pasan aproximadamente 45-50 días. Es entonces cuando ya están fuertes, grandes y con un sistema radicular formado, por lo que se pueden llevar al campo. Durante todo este tiempo de germinado de la semilla y el crecimiento de la planta, se ha ido preparando el campo.

“Lo que hacemos en el campo es que, por lo general, desde que regamos la semilla, ya empezamos a hacer la labor en el campo, arando con el tractor”, destaca García. Después, a los 15 días, se le da otro paso, de forma que, cuando la planta tiene unos 45 días, ya se han dado tres pasos. Los pasos son como cortes que se le da al campo, removiendo la tierra.

Plantas de tabaco crecidas

En el caso de que llueva y empiecen a brotar las malezas, se le da otro corte al campo. “Así vamos eliminando malezas del suelo y preparándolo para el trasplante de las plantas”, subraya. De esta forma, a los 45 días las plantas y el terreno están listos y se empiezan a sembrar las plantas. Dependiendo del tamaño de la finca, se hace manual o con máquinas. Generalmente, en República Dominicana se hace manual porque los lotes no son tan grandes y es más complicado mecanizar el proceso.

Cuando se lleva la planta al campo, comienzan a hacerse los aporques: añadir tierra alrededor de la planta junto al fertilizante, favoreciendo el anclaje de las plantas. Este paso también aporta más resistencia a las plantas ante fuertes vientos o lluvias. Después se les añaden fertilizantes y algunos pesticidas para protegerlas de las plagas y los insectos del suelo, así como de enfermedades que afectan a las hojas.

Antes de sembrar, se llevan muestras de suelo al laboratorio y se analiza la proporción de nutrientes en el suelo. Dependiendo de esa proporción, se diseñan fertilizantes acordes a las necesidades de ese suelo. Eso es muy importante porque se equilibran los fertilizantes dependiendo de las necesidades del cultivo, que en este caso es tabaco”, apunta Atanasio García.

Atanasio García habla sobre las semillas germinadas

El proceso en el campo desde la siembra de la semilla hasta la recolección de las hojas lleva alrededor de 90 a 120 días, aproximadamente. En concreto, la cosecha de las plantas comienza a los 55-60 días después de que se trasplantan las plantitas de tabaco en el campo.

Cuando empieza a salir el botón floral (a los 35-40 días dependiendo de la variedad de semilla) se elimina y se quitan los hijos de las axilas de las hojas. Tras desbotonar los hijos de la axila de las hojas, ya toda la energía que recoge la planta por el suelo y por la fotosíntesis va para las hojas, con el fin de llevarlas a su madurez fisiológica. Cuando se alcanza esa madurez, más o menos hacia los 50-55-60 días, dependiendo de la variedad, comienza la cosecha.

Por lo general, la cosecha se hace de dos hojas, es decir, en cada corte se quitan dos hojas, se llevan a la casa de curado donde se encujan o se amarran en sartas y ya luego a los cuatro días, se hace otro corte donde se quitan otras dos hojas. Y así sucesivamente hasta que se cosechan todas las hojas. En la casa de curado también se ponen clasificadas por piso foliar.

Cosecha por pisos foliares

Normalmente, los primeros pisos foliares son los que tienen menos fortaleza y los últimos pisos foliares los de mayor fortaleza. Por eso, cuando se hace la clasificación del tabaco que ya se fermenta para hacer el cigarro, se hace el despalille y se clasifican los tabacos por pisos foliares: seco, viso y ligero. Los secos son los más suaves, los visos son de un grado intermedio y el tabaco ligero es el que tiene más fortaleza.

En el caso de la producción de tripa no importa si la planta recibe mucho sol porque la tripa son las hojas que van dentro del tabaco y no influye mucho que sean muy gruesas o que tengan una manchita por el sol. “Cuando es producción de capa, ahí es mucho más delicado, puesto que la capa es el vestido del cigarro, por ende, debe ser una hoja fina, limpia, sin rotura, sin manchas…”, subraya Atanasio García.

Para la producción de capa, hay que reducir la intensidad de la luz entre un 30 y un 40 por ciento con algún sistema de tapado. Si el tabaco para la capa recibe demasiado sol, hace que la hoja sea más gruesa y su enervadura más pronunciada, lo cual no es estético para la capa, según nuestro experto.

En República Dominicana, la época para sembrar es aproximadamente hacia octubre. No obstante, la mejor época es entre primeros de noviembre y durante el mes de diciembre. Esos meses son los que tienen las condiciones de temperatura más frescas. Las temperaturas más adecuadas para el tabaco para tener un buen desarrollo son entre 20 y 26 grados. “En esa época es cuando tenemos esa temperatura”, concluye García.

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